Zanka. Retratos de Leonel Maciel, la pasión por la vida que proporciona el arte. Por Dra. Alicia Dorantes

Hugo (de San Víctor) habla siempre desde una perspectiva intensamente visual. En su búsqueda de la sabiduría da prioridad al ojo. Con el ojo percibe la dulzura de la belleza. Illich Iván 2002[1]

Iván Illich en El viñero del texto, nos introduce a un mundo donde La belleza, de acuerdo a Hugo de San Víctor, no se entiende de forma conceptual, sino que se experimenta directamente a través de la percepción visual

La película Zanka, proyecto cultural de Ilaciones, en colaboración con las productoras audiovisuales 5to Elemento y TmCineVideo, es un film que Ricardo Ariza dirigió y produjo con Arturo Medel y Xochiquetzal Salazar.

El pasado 8 de agosto de 2025, en el Cine Morelos disfrutamos, en la proyección de Zanka, de Ariza una forma poética. Privilegiando la representación visual nos introduce a los ámbitos de comunidad (Jean Robert 1999)[1] del mundo de Leonel Maciel, asemejando a un cuadro del artista, con la vista a vuelo de pájaro de los lugares cercanos a la Catedral de Cuernavaca, en donde es común encontrar al pintor disfrutando de un mezcal en compañía de sus amigos, de igual forma el director con escenas de entornos naturales o íntimos de narraciones orales nos lleva al ámbito convivencial de Leonel Maciel, de sus amigos a modo del significado de “Zanka”, palabra que en la Costa Grande de Guerrero —región natal de Maciel— significa tanto amigo como apoyo, se convierte aquí en una metáfora del diálogo creativo y afectivo que la cámara establece con el pintor.[2] Abordando con maestría la relación entre los elementos naturales del paisaje de su natal Guerrero son medio de inspiración y de creación en su vida y pintura asemejando a un cuadro de la obra de Leonel Maciel. La película de Ariza nos introduce de una forma poética a la obra de Maciel, se convierte en un acto de fe en una forma al menos por un tiempo de descanso interior de la época actual, olvidar por un instante el desarraigo de nuestra condición humana actual, reflejada en la destrucción sistemática del ser humano y de la naturaleza; basta con mencionar el genocidio de Palestina. Resalta en la narrativa de la película el cómo Ariza se adentra en el mundo de Leonel Maciel por medio de la oralidad, a través de narraciones y experiencias de Leonel y de sus parientes y amigos, alcanzando lo que Jean Robert e Iván Illich llamaron una reflexión más abierta y comunitaria, en la que la comunicación verbal y la interacción son esenciales.[3]  En la película Zanka, Ariza utiliza el método oral para retratar como él menciona al maestro Leonel Maciel desde su dimensión humana y artística.[4]

Asimismo, fiel a su naturaleza de poeta, Ricardo Ariza transmuta la palabra y con el magistral manejo de cámara de Arturo Medel, logran en la película Zanka un guion plasmado en texturas, colores, formas eróticas, ecosistema exuberante con un ritmo que imprime y captura la experiencia visual de la pintura de Maciel; así Ariza entrelaza la voz y el mundo interior de Leonel a semejanza de lo que Javier Sicilia retomando las reflexiones de Iván Illich menciona: “La palabra es lo más propio de nuestra carne. A veces le llamamos «lengua», en alusión al órgano del cuerpo que la pronuncia”. Es el lugar en el que nuestra experiencia del mundo y de nosotros mismos en él se dice y adquiere sentido. Vivimos dentro del lenguaje y el lenguaje es el mundo de lo humano. Nada de lo que hemos creado y fabricado está exento de él. Octavio Paz.[5]

Destaca la labor y empeño de los realizadores Ricardo Ariza y Arturo Medel, quienes trabajaron con recursos propios, ya que la película filmada en localidades de Guerrero y de Morelos es resultado de un dilatado proceso de producción independiente, sin recurrir a los dineros del Estado que deben dedicarse a la Cultura.

El realizador Ricardo Ariza culmina con una pieza de poesía audiovisual del arte cinematográfico, al retratar a Leonel Maciel trazando en la arena una obra efímera, ayudado con una rama de palmera, situándose con esta escena en la narrativa de lo que Jean Robert llamó los ámbitos de comunidad, que son propios de las comunidades convivenciales y contra las prácticas capitalistas destructoras de la autonomía local y de los derechos tradicionales de los pueblos, con Zanka, Ariza nos recuerdan que la esperanza está en la pasión por la vida que proporciona el arte.

Fotograma. Zanka. Filmorretrato de Leonel Maciel. Ricardo Ariza, Arturo Medel. 2025
Fotograma. Zanka. Filmorretrato de Leonel Maciel. Ricardo Ariza, Arturo Medel. 2025

[1] Robert Jean, Las aguas arquetípicas. Facultad de Arquitectura. UAEM, 1999.

[2] Ariza Ricardo

[3] Robert Jean e Illich Iván

[4] Ariza Ricardo

[5] Sicilia Javier, La desencarnación de la palabra, CONSPIRATIO, Nùm 16, SERPT-DIC 2023, revisado 28 de agosto 2025 https://www.conspiratio.mx/numero-16/la-desencarnacion-de-la-palabra

 


[1]Illich Iván, En el viñedo del texto, Etología de la lectura: un comentario al «Didascalicon» de Hugo de San Víctor, Fondo de Cultura Económica de España, S.L. México, 2002.