I
Egoísta/ Saturno no reconoce la prole que diera a luz/ Se niega amamantarla y castiga a sus vástagos/ Los confina al hambre y el abandono/ Goloso del vacío de la totalidad/ Embriagase del vino que succiona de la médula espinal de un hoyo negro/ Empina aquel cuenco y no para de beber hasta que logra el éxtasis del absoluto/ Fuera de sí por las vicisitudes del veneno/ En su mente se revela el momento exacto de la tragedia del universo/ Su mente logra vislumbrar el límite del infinito/ Su mente avizora el infinito que deviene al infinito/ Su mente comprende que la muerte es expansión del infinito/ Y el infinito simple expansión de la muerte/ Intuye la muerte después de la muerte/ Intuye la obertura del universo en el momento de su gestación/ Intuye la creación del universo sin un creador/ En este desprendimiento del espíritu pierde noción del cuerpo/ Sus átomos células y neuronas comulgan con las sustancias de los sueños/ En ese momento su cuerpo colosal es una pizca de polvo que extravía en la vastedad de un cosmos sin mesura/ La cohesión molecular pierde consistencia/ Los tejidos se relajan/ La serie de huesos de la columna vertebral son las piezas sin orden de un rompecabezas/ La consistencia cerebral entra en el terreno tan preciado donde reina la sinrazón/ Su volumen de titán es una suma de polvo cósmico que se desintegra/ La materia vira en antimateria/ Su espíritu con la fragilidad del éter recorre el entramado del tiempo/ Es nada en el infinito que apertura después de la muerte/ Es todo en la muerte que apertura después del infinito/ En ese trance de éxtasis de la tragedia del universo no repara en la tragedia que padece su cuerpo expuesto/
II
Deshonrado por una violenta violación sucesiva a manos de su propia prole/ Saturno paga caro el precio de su osadía en pos del infinito/ Aúlla ciego de ira con el dolor causado a su integridad colosal/ La locura explota en sus pupilas/ La acidez de la rabia le cuece el paladar/ El escalofrío del ultraje corroe sus entrañas/ Tirita por la fiebre de la virginidad perdida/ El silbido de la violencia orada el laberinto de su espíritu/ Abandona la caverna donde resguarda el diamante de su alma/ Oculta su vergüenza con el sudario del holocausto/ Asoma a esa otra caverna que cobija las estrellas/ En la bóveda fulgura la eclosión de un cuerpo celeste al momento de abrir un hoyo negro en el plano multidimensional/ La muerte del astro es protagonista en el tatuaje hiperbarroco de centellas/ Inconmensurable la boca de Saturno exclama su estupefacción/ Su prole extiende una cola de cometa tras aquella hecatombe a millones de años luz/ Los vástagos proyectan su fuga hacia la extensión del universo que inaugura la muerte de la estrella/ Esperan un asilo divino luego de saciarse con su progenitor/ Sin demora Saturno alarga su zancada de estrella fugaz es pos de los culpables/ Sus ojos despiden el furor de la venganza/ Ascenso en descenso/ Absoluto en el vacío/ Todo en la nada/ El látigo de la antimateria golpea las espaldas de Saturno justo cuando esquiva la relatividad/
III
La prole sabedora de la ira de su progenitor no descansa hasta alcanzar el embudo del vacío/ De ahí anhelan la salvaguarda de un Creador que los acepte en su egoísmo/ Se equivocan/ En la no materia nadie ostenta un imperio de divinidad/ Su primer esfuerzo por penetrar en la antimateria es rechazado por una llamarada de fuego negro/ La prole recupera el ánimo y vuelve al intento/ Justo en ese instante Saturno irrumpe voraz/ Alaridos de terror y desesperación desde aquel confín/ Saturno captura a sus siete hijos/ Una sola mano le basta para tomarlos de los pies/ Así los arrastra de regreso a su galaxia/ A la órbita de su morada/ Durante todo el trayecto la prole implora perdón/ Tal postración es un aliciente a la ira de su señor/
IV
El coloso todavía no se decide cómo resarcir su orgullo/ Júpiter, Neptuno y Urano aguardan expectantes el desenlace del que son testigos/ Los cuerpos celestes danzan alrededor del astro solar con suma gravedad/ La prole tirita de pavor/ Cansado de tanta zozobra Saturno empala a sus vástagos con estacas de oro/ Uno a uno y por el ano/ Acomoda a los torturados a modo de círculo/ En medio de esta corte familiar descansa y vuelve a beber de la médula espinal de un hoyo negro/ Con el cuenco en la mano decide que ese no será el fin de sus preciados hijos/ Elige al primogénito para escarnio de sus hermanos/ Lo desempala y antes de que éste recupere el aliento le arranca la cabeza de una dentellada/ Mastica carne cráneo pelos sesos/ Traga el bolo/ Cuelga de los pies a su vástago ahora decapitado/ De la hiedra del destino pende el cuerpo sin vida/ Saturno coloca una enorme palangana de plata debajo del cuerpo/ El sustrato del sacrificado derrama hasta la última gota/ Lujuria/ El resto de los hermanos implora para que la lanza que los orada culmine con su muerte antes de tan infame fin/ Saturno mide con precisión su agonía/ Suerte atroz comparten sus pequeños hijos/ Cada uno derrama su esencia en la palangana de plata/ Hasta que un cuerpo deja de gotear otro le sucede/ Gula/ Pereza/ Envidia/ Avaricia/ Ira/ Los sustratos colman gradualmente el recipiente de metal/ Llega el momento en que Saturno no puede comer más/ Eructa por terrible indigestión/ Ya escupe sesos/ Ya se arranca los pelos que quedaron adheridos a sus muelas y colmillos/ Se sienta en el epicentro del círculo apuntalado por las estacas de oro/ Retoma el cuenco de la médula espinal del hoyo negro/ Seis estacas con el barniz de la sangre intestinal/ Seis de sus hijos penden ahora de la hiedra del destino/ El sobreviviente aún se estremece por la lanza que avanza desde su ano y le destroza los intestinos/ Saturno aplaude con orgullo su resistencia/ Se incorpora para el bocado final/ Sabe que la estaca pronto atravesará hasta el pecho/ Le besa la frente/ Desempala al menor de sus hijos/ A quien en algún momento considerara como su digno heredero/ Los ojos del coloso se dislocan cual astros a punto de abandonar la órbita/ Asesta la dentellada en el cuello con la cabeza del infante dentro de su boca/ Mastica con los párpados cerrados/ De hinojos/ Traga el bolo/ Eructa/ Hilillos de sangre le escurren a cada extremo de los labios/ Se incorpora satisfecho y cuelga al vástago con la palangana de plata por debajo/ Derrama el sustrato que faltaba/ Soberbia/ Aguarda hasta que el decapitado arroja la gota final/ Pende su prole sin esencia/ En la palangana se mezcla su sangre universal/
V
La carcajada de Saturno trepida de tenebro al infinito/ Constantemente llena su copa con el brebaje de sus hijos/ De un trago apura cada contenido/ Así vuelve a su feliz embriaguez/ El universo se revela/ Su mente comienza a desdoblarse hacia el momento de gestación del universo que no es sino la consecuencia de la muerte de otro universo/ Su cuerpo desencadena una coalición de átomos/ Cae de sus manos la copa de la piedra filosofal/ Derrama el elíxir de la vida/ Derrama el crucigrama genético de su prole en ese espacio finito/ Vía láctea/

