El Triunfo de la muerte. Por: AAA

I

La Banda de Guerra aplica su furor sobre grandes tambos de metal con la partitura de la esquizofrenia/ Sonido de silencio a puro aporreo de histeria/ Movimiento exacto de puños/ Golpe que precisa su energía en la ceguera de un sonido unánime/ Vibración de lámina de metal cuando el mazo de plástico descarga la furia/ Latido de corazón al unísono/ Polirritmia militar que quiebra en aciertos de violencia/ Ritual de una batalla que comienza/ Los alaridos son el contrapunto a ese compás demencial/ Álgido alarido de una víctima sin boca ni garganta/ Pecho abierto en dos por la metálica dentellada/ El alarido de la víctima desata el alarido del agresor/ El alarido suma de alaridos cuya identidad clama un anonimato universal/ Ambos alaridos en contienda por un hoyo negro donde desploma la metrópolis/ El fragor de las percusiones eleva el dramatismo de la gesta/ La cadencia frenética del ritmo se expande como una explosión/ Movimiento telúrico que cimbra los pilotes soterrados de las construcciones/ Escalada trepidatoria que sacude la columna vertebral de un templo erigido a base de la devoción del mármol y el acero/ La vehemencia sobre las percusiones es exacta/ Sinfonía de un caos crepuscular/  

II

La buena nueva es el comienzo de la guerra luego de tanta fanfarria/ Una guerra sin fin/ Conflagración permanente del sol que derriba la luna/ De la luna que derriba el sol/ Del eclipse en el que el sol decapita la luna/ Del eclipse en el que la luna decapita el sol/ Y justo durante el eclipse donde impera la sombra de ambos cuerpos celestes/ Sus manos afianzan la espada y la guadaña del filo de la plata/ Nada altera su atención/ Resisten la acidez de la desolación cubiertos con la mortaja de un traje militar sintético/ Con la totalidad de sus dientes afilados a manera de colmillos/ Con el vacío de sus cuencas en cuyo foso resplandece el fulgor del holocausto/ Con la arquitectura descarnada de la nariz que aspira veneno/ Con el laberinto de un oído donde reverbera la violencia/ Su anhelo más preciado es el alma ajena/ Codician intoxicarse con el químico de la miseria/ Intempestivo retumba el llamado sonoro de la muerte/ Un zumbido eléctrico reclama el reino del silencio/ Las hojas de metal de la motosierra sisean el voltaje del caos/ El ejército de esqueletos responde al tridente del holocausto con la promesa de la victoria y del sacrificio/

III

La sucesión de explosiones levanta una densa y voluminosa nube de tóxicos/ Lengua de fuego que lanza su crepitación escarlata hacia la penumbra del firmamento/ El humo presto tiñe de carbono al sudario de la noche/ El bióxido de carbono se funde en una constelación de partículas de vidrio piedra y metal/ Gravita a escasos metros de altura/ Otros elementos dispersan en la atmósfera/ Arsénico azufre metano plomo/ Ninguno es pasivo/ Logran una reacción en cadena/ La radiación expande letal/ Durante la madrugada invade una penumbra surcada por fluorescencias de ácido resplandor/ Una nueva explosión rompe la monotonía/ La batalla encarnizada en algún cuadrante le devuelve vitalidad a la urbe/ El ejército de esqueletos avanza sin compasión/ Los muertos suman miles/ La masa sobreviviente al primer conato evade las plazas y sitios abiertos/ Trasladan su pavor a los recovecos y subterráneos/ El ejército de esqueletos se divide en cuadrillas con la consigna de que no quede vivo un solo prófugo/ La totalidad se fragmenta/ La masa de heterónimos se desparrama/ Escapa/ La masa anhela fundirse con el magma del centro de la tierra/ Pero apenas alcanza los alcantarillados/ Se adueñan de la serie de túneles y bifurcaciones de las entrañas de la metrópolis/ Otra detonación detiene a las cuadrillas de esqueletos y a la masa/ Violenta convulsión de químicos/ El altercado es mayor que los anteriores/ Pasma la batalla como una instantánea fotográfica/ El ejército de esqueletos con su mortaja militar listo para propinar la última estocada/ La masa de heterónimos cuyo destino manifiesto es la tragedia/ Una explosión más/ Proyección con figura de hongo y formidable en su furor/ Fisión de átomos en álgebra perfecta/ Combustión interna de la dictadura en su delirio de grandeza/

The Triumph of Death by Pieter Bruegel the Elder

IV

Un instante de calma durante la contienda sólo agrava el holocausto/ Epitafio de la muerte que revela la vida cuando la vida revela la muerte/ Un ripio de penumbra eleva en el firmamento/ Lo secunda una nube expansiva de radiación/ Ocre en su consistencia y de ácidos destellos/ El telón cae sobre una ciudad en ruinas/ Los templos crujen en escombros/ La decadencia desmorona en pedruscos al monumento de la soberbia/ Quiebra en añicos el cristal de la modernidad/ Las Torres de Babel nada pueden ante la voracidad de una barbarie primigenia/ El toque de queda permite que el silencio desplace su sentencia de desolación/ Alcanza a escucharse la respiración del condenado y su pausa de pavor/ Se escucha la perla del terror cuando exuda de la frente/ Se escucha la mirada de incredulidad de quien sufrió la condena máxima y es consciente de una tortura mayor venidera/ El toque de queda apenas dura un suspiro/ En la lejanía el ejército de esqueletos marcha con paso marcial/ Sus botas percuten una cadencia perfecta sobre el asfalto/ A este ritmo lo acompaña la sincronía de miles de escudos de metal que los esqueletos impactan contra el suelo/ Ondean múltiples banderas con la insignia del terror/ El contingente invade la ciudad/ Redobla el tambor de la amenaza/ El brillo de ónix de sus cascos a primer plano en el barrunto escenario del exterminio/ A ese resplandor sólo lo superan los destellos de las guadañas que ahora portan enhiestas/ Las cuadrillas de vanguardia elevan las hojas de las motosierras recién aceitadas para la acción/ El ejército de esperpentos incólume en su paso triunfal/ Tal vehemencia desquicia a la masa de heterónimos/ Su capacidad de respuesta se traduce en caos y delirio/ Fuera de sí/ Su brigada de resistencia rompe en anarquía/ El embate estalla unilateral/ El fragor emula el momento de detonación del universo/ El ejército de esqueletos penetra hasta el último escondrijo/ Las armas orquestan el ripio de la crucifixión/ La masa de heterónimos cae prisionera/ El desasosiego es su punto de perdición/

V

El bombeo de ese corazón contiene el bombeo de millones de corazones/ Esa masa cerebral es la suma de pensamientos miles/ En aquel flujo sanguíneo se agolpa el torrente de toda una especie/ El prisionero goza un último momento de gloria/ Al unísono la multitud reclama su cabeza/ Eleva la cadencia de los tambores de metal/ La esquizofrenia alcanza la nota de la perfección/ En el firmamento corre el telón del holocausto con su conglomerado de hoyos negros/ Una corte de esqueletos conduce a la víctima hacia la piedra de sacrificio/ Las manos descarnadas le impiden el menor movimiento/ Los héroes de la batalla conforman el séquito/ En la mortaja de su traje militar ostentan las insignias de sus logros de guerra/ Cuelga el oro del alma de las víctimas ya descabezadas/ El ejército imbatible aguarda alrededor del cetro/ La víctima a punto del colapso/ La víctima a punto de derramarse en lágrimas y meados/ Su sudor pura adrenalina de terror/ Una vez que la colocan boca abajo sobre la piedra de sacrificio le viene una calma severa/ Estado de gravitación que antecede a la muerte/ El estruendo de las percusiones alcanza el paroxismo/ A pesar de tal hilaridad la víctima escucha el momento en que encienden la motosierra/ El verdugo se alista/ Los dientes de la motosierra conservan la impronta genética de millares de identidades/ Las víctimas que han pasado bajo su filo/ La metálica dentellada logra la unidad tan anhelada/ Suma de identidades en igualdad de condición/ De un sólo tajo se cumple la consigna/ De un sólo tajo se impone el veredicto/ Cae la cabeza y rueda por la escalinata de piedra volcánica/ La sangre mana a borbotones y baña con su ímpetu a la escalinata/ Salpica a la multitud que la recibe como una bendición/ La cabeza impacta contra una pila de cabezas/ Listas para ser ensartadas en el Tzompantli/ La multitud de esqueletos estalla en frenesí/ Oda triunfal que les permite continuar en la batalla/

VI

Avanza la mole de cuerpos hacia una fosa común/ Uno sobre otro/ Una sobre otra/ Una sobre otro/ Otro sobre una/ Amalgama de pieles espaldas omóplatos torsos pechos axilas tetas tetillas pezones brazos codos muñecas manos dedos uñas caderas vientres ombligos vellos nalgas anos sexos muslos piernas rodillas tobillos pies sudores vísceras excrecencias/ Sueños desilusiones/ Ilusiones pesadillas/ Y ni una boca ni un labio ni una dentadura ni una lengua ni una nariz ni un lóbulo ni una mejilla ni una oreja ni una cuenca ni un ojo ni un párpado ni una ceja ni una pestaña/ Ni un continente cerebral/ Ni una red neuronal/ Ninguna cabeza ninguna/ La acidez de los intestinos se mezcla en un potaje de aquelarre/ Fermenta voluptuoso el néctar del cuello múltiple recién cercenado/ Cada despojo goza el reconocimiento unilateral de la metálica dentellada/ Las distintas sangres se funden y coagulan en una sangre universal/ Las identidades se identifican con la cartilla de identidad del anonimato/ Río profundo de un alma profunda sin alma/ El Uno sobre el Todo/ El Todo sobre el Uno/

AAA