Alejandro Alonso Aguirre reinterpreta al Capitán Ahab de Herman Melville desde la imaginación de un niño

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*El escritor mexicano presenta en Perú una pieza de prosa poética inspirada en el protagonista de Moby Dick, donde la ilusión y el deseo de aventura conducen a un niño hacia un encuentro con lo imposible

México, 2026.— La fascinación por la literatura de Herman Melville y, particularmente, por uno de sus personajes más emblemáticos, llevó al escritor mexicano Alejandro Alonso Aguirre (AAA) a construir El Capitán Ahab, una pieza de prosa poética publicada por Lluvia Editores, en Lima, Perú, durante 2026.

La obra es un homenaje en prosa poética a Herman Melville (1819-1891), autor del célebre Moby Dick, y una pieza que apela a la ilusión como una vía de trascendencia. Se trata, además, de la segunda publicación consecutiva de Alejandro Alonso A. en Perú con planteamiento fantástico.

Melville fue marinero y escritor; su experiencia como navegante le proporcionó materia prima sustancial para su obra literaria. En sus recorridos llegó a circundar las costas de Lima, ciudad desde la que ahora se publica este homenaje al icónico Capitán Ahab.

En la propuesta de Alejandro Alonso A., el intrépido marinero creado por Melville se convierte en el alter ego de un niño que sueña con lanzarse al mar tras una ballena colosal. La aventura, sin embargo, se desarrolla lejos de la vida entre muelles, barcos y alcohol que caracteriza el universo de los viejos marineros.

El protagonista vive en un ámbito cotidiano y urbano, enfrentado a una realidad mucho más cercana: la rutina de la vida mundana y las exigencias de sus padres por aprobar el ciclo escolar. El autor no precisa una ciudad ni proporciona detalles específicos del contexto, una decisión que contribuye a construir una atmósfera de suspenso que alcanza un punto climático hacia el final.

Tampoco los personajes poseen un nombre. La excepción es Susana, la fiel y Primer Almirante de la aventura, una gata que acompaña al pequeño protagonista en su particular travesía. Frente al avasallamiento de la era digital, el niño permanece fiel a la hazaña de una travesía, muy a la usanza de los viejos marineros. Su voluntad e ilusión quedan marcadas por una promesa que sus padres no cumplen: un viaje al mar a cambio de calificaciones de excelencia.

Es entonces cuando el relato toma un giro inusitado. Al igual que el personaje de la novela de Melville, la obsesión se convierte en la ruta que llevará al infante hasta el encuentro con lo imposible.

El Capitán Ahab puede entenderse como una pieza breve o como un largo canto en prosa poética. Alejandro Alonso A. recupera en ella el estilo de las narraciones poéticas del siglo XIX y establece referencias con La Balada del Viejo Marinero, de Samuel Taylor Coleridge, y las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.

La obra también presenta una referencia evidente a El Cuervo, de Edgar Allan Poe, así como una reinterpretación de la leyenda popular mexicana de La mulata de Córdoba, aquella hechicera que escapara de prisión gracias a un dibujo, elemento que encuentra una nueva lectura en el desenlace del canto.

En cuanto al personaje enigmático y simbólico de Herman Melville, el escritor mexicano se toma la licencia de transformarlo: del capitán del navío Pequod pasa a convertirse en el pirata de su propia fábula.

La edición de el Capitán Ahab, bajo el sello de Lluvia Editores, fue concebida también como arte objeto. El editor Esteban Quiroz decidió dimensionar el volumen de esta manera gracias a la participación del artista mexicano David Lara, quien realizó una relectura del texto original, así como del diseñador William Guillén Padilla, originario de Cajamarca, Perú, quien desarrolló el concepto estético de la publicación.

La participación de creadores de México y Perú convierte al libro en una pieza que estrecha relaciones de creatividad entre ambos países, a partir de la literatura, el arte y el diseño.

El Capitán Ahab tiene como antecedente la novela El Escultor, publicada por Sieteculebras en Cusco, Perú, en 2024, y que el propio Alejandro Alonso A. califica como surrealismo fantástico.

Con El Capitán Ahab, Alejandro Alonso A. vuelve a explorar el planteamiento fantástico y coloca la ilusión, la imaginación y el deseo de aventura en el centro de una historia que parte de un personaje fundamental de la literatura de Herman Melville para llevarlo hacia un territorio propio.

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