Réquiem a Renee Nicole Good. Por Evans OKAN

La humanidad está atrapada en un ciclo interminable de odio y venganza. En todo el mundo, quienes anhelan la paz son silenciados por la locura de quienes buscan el poder a través de la destrucción. En el caos de un país desgarrado por la ignorancia, el eco de las balas resuena como un lamento eterno. La sangre aún caliente de una poeta flota en el aire, casi como un mantra desesperado: ¿Cuántas bombas más deben caer? ¿Cuántos misiles más deben lanzarse? ¿Antes de que el mundo despierte de su letargo indiferente? Las imágenes de la muerte se entrelazan con las notas de escritores que dejan la pluma, confrontados por un silencio que nunca han conocido. ¿Cuántos poetas y niños más deben perecer en las llamas de la barbarie antes de que comprendamos que el homicidio no es un número, sino un futuro destrozado? Sin embargo, la voz de quienes se niegan a someterse es la más noble de las luchas: debemos unirnos contra el desprecio y el odio legados a nuestras generaciones, entender que la solución a los conflictos no está en la violencia, sino en la compasión y el amor, capaces de reconstruir lo que un arma ha destruido, porque los poetas mueren pero sus versos viven.

9 enero 2026