6 poemas de Isla itinerante. Indran Amirthanayagam

Mediación interior

Siempre es una falta, algún olvido, un error,

algo que no va bien en el espíritu, que deja al

corazón en un estado ansioso. ¿Cómo reparar

el barco, y a tiempo, antes del siguiente

huracán? ¿Cómo va la relación?

…..

¿Será posible revivirla, resucitarla, vivirla

de otra forma, como si la primera

nunca hubiese sucedido?

…..

¿De verdad tendremos el segundo tiempo

para ponernos al día, y aun si no anotamos un gol,

diremos después que hicimos todo y el resto

pertenece al destino, a Dios, y que no llevamos

ninguna culpa? 

Cerca de la iglesia

Tal vez escribiré para acompañar tus

correcciones de los exámenes. Y sí,

me siento un poco culpable por tener

tiempo para bailar con mi Musa,


mientras habrá que ver si el alumno

cumple su tarea, que para nosotros

es otra cosa de más valor,

esta expresión y ofrenda verbal,


que la conversación nuestra puede

sustituir sólo más adelante, cuando

encuentres también el tiempo

para ir a la iglesia del escritorio. 

Renacimiento

¿Por qué tirar los recuerdos?

Reducir a la esencia, mínimo

desorden visual. Hay razones


y razones, pero ninguna aborda

el quid de la cuestión: que en esta casa

se contagian los fantasmas,


y la limpieza de la primavera,

desechando toallas, sábanas,

manteles (incluido el regalo


del Día del Padre, la almohada

que se perdió en lo tirado)…

estos pueden y serán reemplazados,


y nuevos recuerdos sembrados,

iluminados, para el camino

adelante y no al pasado. 

Arranque de nuevo

Almas gemelas, una vuelta

por el parque, un conversatorio

con varios árboles hindúes:

Krishna, Govinda, Lakshmi, Ganesha,

y un árbol abuelo, encorvado,

su lado izquierdo muerto,

el derecho todavía con hojas verdes,

siempre la vida nueva a pesar del tiempo,

y al parecer, de repente, tras veinte años,

una flor, un bebé tardío, un recomienzo. 

Preguntón

Siempre con tus preguntas

imposibles, querido. La búsqueda

de la verdad no puede abarcar

en la concepción de ellas.

Acaso, ¿no somos pequeños dioses?

¿No podemos cultivar los jardines

y cuartos y platos a nuestro gusto?

Dime si hay algún valor entonces

en nuestra educación liberal,

de hurgar en diccionarios y aprender

multiplicaciones infinitas de Pi.

Dime si vamos a morir sin saltar

(al menos en los sueños) río y mar

y tierra y tiempo entre nosotros. 

Regla

La regla de la mesa dice

que se puede leer

un solo poema.

Pero tengo tres conmigo,

que tratan del amor,

de la guerra y de la tierra.


La regla me obliga

a escoger uno.

Pensándolo, prefiero ir

a la calle para buscar

una chela y tomar un vuelo

a una ciudad

remota, y desde ahí

prepararé mi cruce

a la frontera más cercana.